Sueña mientras muere su ultima presencia
Ella, fría como la nieve de la sierra pero tierna como el peluche con el que ahogaba sus penas en la noche, dulce, amarga, alegre y triste, todo en ella era una contradicción que se ordenaba con algún motivo inexplicable para nosotros, humanos y reales. Era como una novela de terror que solo individuos de una cierta edad entiende pero relatada en forma de cuento para aquellos niños que no encontraban solución alguna a sus actos. ¿Su presencia? Quitaba la vida para regalarsela a la muerte, robaba suspiros y lágrimas a aquellos con dos dedos de frente, y devolvía sonrisas a los que no aman.
Pero cuando está ausente, la vida no es real, las sensaciones y emociones positivas ganan por goleada haciendo así su llegada mucho mas devastadora que la primera brisa que dejó al irse.
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